Dicen que entre los que hemos acabado residiendo en Japón existen 2 tipos de personas: las que llegan aquí tras un elaborado plan y a las que se les presenta la oportunidad de trasladarse.

Si bien es cierto que el primer grupo llega, por norma general, más preparado y concienciado sobre la cultura del país, pertenezcas a un tipo o a otro, hay una cosa que nos afecta a todos por igual: Japón no te lo pone fácil para empezar a vivir aquí.

Si conoces a alguien que haya estado en el país de vacaciones es posible que todo lo que diga te suene de maravilla. Cuando vienes de turista te llevas lo mejor: todo está limpísimo, la gente es encantadora, los paisajes son preciosos, la comida además de sana es de buena calidad y después de todo, es menos caro de lo que te habías imaginado.

La cosa empieza a ponerse cuesta arriba cuando tienes que empezar a formar parte de la colmena. Por un lado, la sociedad está llena de normas, escritas y no escritas. Los japoneses las conocen y las respetan y por supuesto, les encantaría que los visitantes hagan lo propio.

Por otro lado, está el tema del idioma:

¡Bendita barrera que ha ayudado a mantener y conservar la cultura y costumbres japonesas durante tantos y tantos años!

El problema es que a la mayoría de nosotros nos dificulta la tarea más sencilla hasta límites insospechados.

Por ello, con esta web, queremos ayudar, tanto a aquellos que aún no han llegado como a aquellos que lo acaban de hacer, a dar los primeros pasos en el país. Todos sabemos que los inicios son difíciles y queremos intentar que lo sean un poquito menos.